martes, 28 de julio de 2009

Cueva el Palm-Mar

Buceo desde barco - nivel intermedio.
La cueva de EL Palm-Mar se encuentra a medio camino entre Las Galletas y Los Cristianos, exactamente en frente de los complejos inmobiliarios que componen la ciudad promotora de El Palm-Mar.

Los acantilados verticales de la montaña de Guaza se dibujan en el horizonte. Al llegar, las miradas se dirigen hacia las pisicfactorias a unos cincuenta metros de nuestro fondeo. Es muy frecuente ver a delfines entre las nasas. Pero la zona está formalmente prohibida para no perturbar la producción. Son las 10 de la mañana y ya es la hora punta con la presencia de dos centros de buceo de las Galletas y uno de los Cristianos. Esta vez la bajada se hace entre burbujas ya que hay gente debajo. Pasamos el plato a unos 15m de profundidad. Finas burbujas de aire se escapan de la roca entre las algas. En realidad, se trata del techo de la cueva y las burbujas que se escapan pertenecen a nuestros antecesores.


Volveremos por la cueva a la vuelta. Nuestro objetivo esta un poco más profundo. Tres grandes rocas se elevan majestuosas. Antiguamente una estatua de delfín adornaba a uno ellos pero con el tiempo y los malos tratos de los submarinistas y algún que otro cleptómano waterproof se hicieron con ella. Nos deslizamos lentamente entre las rocas abruptas. Unas manchas sobre la arena indican claramente la presencia de rayas en los parajes y en particular de rayas mariposas. Las tímidas anguilas jardineras están presentes hasta donde se nos pierde la vista. Exploramos el azul en búsqueda de pelágicos, pequeños atunes o júreles grandes.



Es a 33 metros de profundidad donde paramos la bajada, exactamente al pie de la imponente estatua de Nuestra Señora del Carmen, patrona de los pescadores. Lo más sorprendente es la falta de vida alrededor de esta estatua. Los peces lagarto disuadieron a las pobres fulas para que no se quedaran aquí. La estatua sólo ofrece pocos recovecos para protegerse y no cuenta con ningún recurso defensivo así que serían una presa fácil. Realizo un lento 360° para disfrutar de la belleza del azul en búsqueda de una sombra anunciante. Pero el grupo comienza su ascensión y me uno rápidamente a mi compañero de buceo.



Nos dirigimos entonces en dirección de la cueva. En el camino me parece haber cruzado más submarinistas que peces trompetas ¿Dónde diablos estan? Pero acabamos de llegar a nuestra próxima parada. Una cruz fue puesta a la entrada de la cueva. De rodillas mi mirada no para ir y venir de la cruz a la oscuridad de la cueva. Mirando su forma de boca abierta y oscura me recuerda a las directivas de seguridad transmitidas durante el briefing: “esta cueva es peligrosa, varios submarinistas se perdieron dentro y esta cruz está allí para que no se olviden: pues no entramos”. Una bonita estrella de mar sube con una extrema lentitud los centímetros que la separa de lo más alto de la cruz. Durante un instante me pareció que el tiempo se habia parado.

Nos acercamos a la entrada de la cueva. El techo mide aproximadamente unos cuatros metros de altura. Dentro se puede distinguir el fondo que sube hasta casi tocar el límite. Una duna de arena parece bloquear la entrada. De hecho todo el fondo de la cueva está formado por arena. Es necesario pues tener mucho cuidado con el aleteo para no levantar arena y perder la poca visibilidad que nos queda después de todos estos vaivenes de submarinistas. Nuestro guía alumbra con su foco a una magnífica anémona de mar gigante, acompañada de sus dos camarones limpiadores. Es realmente enorme y se encuentra en el límite de la arena y de la pared a mano izquierda mirando de frente a la cueva. Demasiadas partículas en suspensión ..... esta vez no habrá fotografía…

La cueva de El Palm-Mar se llama también la cueva de las morenas. Allí están por todas partes. Se posicionan en el arco sobre la cara exterior de la bóveda. Se puede encontrar una multitud de morenas negras, muriones, e incluso picopatos. Su actitud es típica. Cuando te acercas no dudan en venir a nuestro encuentro, saliendo a veces casi completamente de su agujero. ¿Hummmm? Huele a feeding… Bordeamos la cueva a mano izquierda. Amplias grietas son el refugio de los más grandes muriones que he tenido la oportunidad de ver en los puntos de inmersión de Tenerife. Algunas morenas comparten su agujero con otros congéneres, esto es todo un placer para los fotógrafos submarinos.


Algunas tomas rápidas y volvemos de nuevo al plato a menor profundidad. Campañas de erradicación del erizo de mar diadema permitieron la aparición de una alfombra de algas Cotoniella filamentosa que cubre la roca hasta que se te pierde de vista. Su aspecto filamentoso no la hace muy atractiva. Subiendo lentamente a la parada de seguridad mi mirada gira otra vez hacia las jaulas de la piscifactoría. ¿No habría una relación entre la contaminación de las jaulas marinas y la aparición masiva de estas algas? Seguiremos …..




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